Ortigas[1], también llamada Orthy[2], fue la primera y última jinete del dragón Robaovejas, junto al que participó en la Danza de los Dragones.[3]

Apariencia

Ortigas es descrita como una muchacha menuda de piel morena con cabello negro y ojos marrones. Tenía los dientes descolocados y en la nariz una cicatriz debido a un corte que le propinaron por ladrona. Era delgada, malhablada, sucia y temeraria.[4][5]

Historia

Ortigas doma a Robaovejas (Histories & Lore)

Al comienzo de la Danza de los Dragones, Los Negros tenían más dragones que jinetes y se dispusieron a buscarlos. En la conocida como Cosecha de las Semillas varios caballeros intentaron domar a Robaovejas, pero casi todos murieron en el intento. El dragón eligió como jinete a una joven de dieciséis años, quien le llevaba cada mañana una oveja sacrificada hasta que aprendió a aceptarla. Su nombre era Ortigas, tal y como afirma el Gran Maestre Munkun en su Relato verdadero. Hongo, por su parte, cuenta en su Testimonio que lo joven era la hija bastarda de una ramera de puerto y que su nombre era Orthy.[6]

Apenas se sabe de la vida de Ortigas anterior a este logro. Se dice que se crió sin madre, sin hogar y sin dinero en las calles de Villaespecia y Casco, pudiendo haberse prostituido para vivir.[7]

Poco tiempo después de ser reconocida como jinete de Robaovejas, ambos participaron en la Batalla del Gaznate, volando junto a otros dragones aliados contra los barcos de la Triarquía. Al contrario que Hugh Martillo y Ulf el Blanco, quienes celebraron su victoria en la matanza en la que habían participado, Ortigas regresó a Rocadragón con lagrimas surcando su rostro ennegrecido.

Durante la Caída de Desembarco del Rey ante la reina Rhaenyra Targaryen, Robaovejas sobrevoló la ciudad para aterrizar en la Colina de Visenya.[8] Una vez tuvieron la ciudad bajo su control, los Negros se dispusieron a acabar la guerra aniquilando a los enemigos restantes. Para neutralizar la amenaza que suponían el príncipe Aemond Targaryen y Vhagar, el mayor dragón viviente, el príncipe Daemon Targaryen marchó hacia el Tridente sobre Caraxes junto a Ortigas y Robaovejas.

(Histories & Lore)

Bajo la invitación de Lord Manfryd Mooton, los jinetes establecieron su base en Poza de la Doncella, desde donde volaban todas las mañanas en busca de su objetivo. Nunca lo hacían solos, ya que ninguno de sus dragones podrían superar en ferocidad a Vhagar en solitario, por lo que Ortigas y Daemon permanecían juntos día y noche. Pero Hongo señala que esta no era la causa de esa cercanía, sino que el príncipe había tomado como amante a la joven bastarda. El maestre Norren, que coincidió con ambos en la fortaleza, relata en las Crónicas de Poza de la Doncella que Daemon trataba a la joven como una hija, cuidándola, enseñándole modales y entregándole regalos.

Mientras ambos permanecían en las Tierras de los Ríos, en el Dominio tuvieron lugar las Traiciones de Ladera, en la que Hugh Martillo y Ulf el Blanco cambiaron de bando junto a sus dragones y tomaron la ciudad de Ladera junto a las fuerzas de los Verdes. Ante tal infamia, el Consejo Negro comenzó a dudar de la lealtad tanto de Ortigas como de Addam Velaryon, jinete del dragón Bruma. El Gran Maestre Gerardys y Lord Corlys Velaryon salieron en defensa de ambos jinetes, pero la reina Rhaenyra, víctima de tantas traiciones, desconfiaba de ellos. Fue Mysaria, Consejera de los Rumores y amante del príncipe Daemon, quien avivó sus temores con sus palabras:

"La moza ya os ha traicionado, mi reina. Comparte el lecho de vuestro esposo, y pronto llevará su bastardo en el vientre."

La reina llegó a la conclusión de que Ortigas practicaba la hechicería, con la que había domado a su dragón y embrujado a su señor esposo. Por tanto, él tampoco era de fiar, por lo tras declarar a la joven culpable de alta traición envió una carta en secreto a Lord Mooton, con la orden de ejecutar a la joven lo antes posible. Manfryd Mooton quedo descompuesto tras leer la carta, por lo que reunió a sus consejeros y discutieron sobre su honor, y el peligro que suponía el príncipe Daemon. Decidieron que el maestre Norren entregase la carta a Daemon, como si este hubiera roto sus votos y no se la hubiese enseñado a su señor.

Ortigas y Daemon permanecieron la noche juntos, y al amanecer el príncipe ayudó a la joven a ensillar a Robaovejas. Ninguno de ellos intercambió palabra cuando Ortigas partió sobre su dragón, mientras las lagrimas le surcaban las mejillas. Tras girar hacia la Bahía de los Cangrejos, Robaovejas y su jinete desaparecieron en la bruma matutina. Daemon partió hacia Harrenhal, donde se retó a muerte contra su sobrino Aemond. Los trovadores cuentan que el príncipe sobrevivió al enfrentamiento y regresó junto a su Ortigas para pasar el resto de sus días a su vera.[9][10][11]

La guerra terminó, y pasaron los años sin noticias de la joven Ortigas y su dragón. En 135 d.C., Ser Robert Rowan lideró un ejercito por las Montañas de la Luna hacia el Valle de Arryn, donde debía solucionar el problema sucesorio por orden real. Durante la travesía, lenta a causa de la nieve y el frío, varios hombres accedieron a una cueva en cuya entrada había huesos esparcidos. De su guarida salió furioso Robaovejas con Ortigas en su lomo, acabando con dieciséis hombres y causando quemaduras a un centenar antes de adentrarse en las montañas.

Aunque este fue el último avistamiento registrado de Ortigas y Robaovejas, las historias de los clanes de las montañas hablan de una bruja de fuego que habitó un valle oculto. Uno de los clanes más salvajes le rindió culto, llevando a cabo un ritual donde los jóvenes debían entregarle una ofrenda y volver con una quemadura que atestiguase que se habían convertido en hombres.[12]

Citas

"No hay más que verla para saber que no tiene ni una gota de la sangre del dragón; si logró quedar ligada a la bestia, fue con sus conjuros, y lo mismo ha hecho con mi señor esposo." - Rhaenyra Targaryen.[13]

Referencias

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