Queso fue un cazador de ratas de la Fortaleza Roja, que colaboró en el asesinato del príncipe Jaehaerys Targaryen.
Historia[]
Queso está al servicio de la Casa Targaryen como cazador de ratas en la Fortaleza Roja. A lo largo de los años, ha llegado a conocer todos los recovecos del castillo, incluidos los túneles que el rey Maegor ordenó construir.
Queso también es un frecuente apostador en el Lecho de Pulgas, lo que lo ha hecho estar muy endeudado. Aparentemente entró al servicio del Gusano Blanco en algún momento de su vida, quizás para obtener dinero con el que pagar sus deudas.[1]
Segunda Temporada[]
Queso se encuentra en la cámara del Consejo Privado, donde ha capturado algunas ratas, pero él y su perro abandonan el lugar cuando Ser Otto Hightower y los demás miembros del Consejo Verde se congregan para una sesión.
Queso y su perro pasan por delante del salón del Trono de Hierro, mientras el rey Aegon II escucha las peticiones de los plebeyos de Desembarco del Rey.
Una noche, Queso y su perro están cenando en un callejón del Lecho de Pulgas, done es abordado por el príncipe Daemon Targaryen y un capa dorada. Cuando Daemon menciona que fue el Gusano Blanco quien le habló sobre él, Queso comenta la supuesta muerte de Mysaria, solo para que Daemon le contradiga, antes de abordar las deudas de Queso. Daemon le ofrece suficiente oro para pagar sus deudas, a cambio de que él y "Sangre", se infiltrarán en la Fortaleza Roja a través de los túneles secretos del rey Maegor, para asesinar al príncipe Aemond Targaryen, en venganza por la muerte de Lucerys Velaryon. Queso acepta tras jactarse de conocer a la perfección los túneles del castillo, pero pregunta qué hacer en caso de no dar con Aemond, ante lo cual Daemon sonríe siniestramente; aparentemente Daemon ordena la muerte de cualquiera de los hijos de la reina Alicent Hightower.
Una vez que Sangre se ha desecho de su armadura de capa dorada,y puesto un atuendo de cazarratas, Queso enciende una antorcha, y los guía a él y a su perro a un drenaje, desde donde llegan a una escalera secreta que los lleva al interior de la Fortaleza Roja. Atravesando varios pasillos, Sangre y Queso llegan a la sala del Trono de Hierro, donde el rey Aegon está disfrutando de una noche de borrachera junto a varios de sus amigos. Recononciendo a Aegon, Queso le confirma la identidad de este a Sangre, aparentemente sopesando la posibilidad de asesinarlo, pero la gran cantidad de guardias que hay presentes los hacen replantearse esa idea, y pasar de largo.
Queso lleva a Sangre a otro pasadizo secreto, y llegan a una habitación oculta, en la que hay varios caminos. Allí Sangre pregunta por el camino al Torreón de Maegor, donde espera encontrar a Aemond, pero Queso advierte que él nunca ha estado allí, ya que allí hay asignados otros cazadores de ratas. También se niega a continuar, alegando haber cumplido con su parte al introducir a Sangre en castillo, solo para que este lo agarre del cuello y comience a estrangularlo, amenazando con matarlo si no le ayuda. Aterrado, Queso promete conocer una forma de llegar al Torreón de Maegor, pero que repite nunca ha estado allí. Después de ahuyentar a su perro de una patada, Queso lleva a Sangre hasta unas escaleras que desembocan en una puerta secreta, la cual cruzan para acabar en la mismísima cámara del príncipe Aemond, pero él no se encuentra allí.
Mientras Queso admira una pintura que representa la Quema de Harrenhal, Sangre le ordena poner una trampa para disimular, mientras él va buscar a Aemond. Por motivos desconocidos, Queso termina encontrando a la reina Helaena, quien ha acostado a sus hijos, los príncipes Jaehaerys y Jaehaera. La falta de guardias, aparentemente producida porque todos están en la sala del Trono de Hierro vigilando al rey Aegon, permite a Queso retener a Helaena hasta que llega Sangre.
Cuando Sangre critica la acción de Queso, ya que Daemon les ordenó matar a un varón, el cazador de ratas señala las cunas de los príncipes, y deciden asesinar al heredero de Aegon y huir. Incapaz de distinguir al niño, Sangre ordena a su compañero hacer hablar a la madre; Queso amenaza a Helaena con asesinarla a ella y a sus dos hijos si no colabora. Cuando Helaena señala a uno de los príncipes, Sangre cree que el hijo es el opuesto, pensando que nadie dejaría morir al heredero de Aegon facilmente. Sosteniéndole la mirada, Queso se da cuenta de que Helaena dice la verdad. Tras confirmar que es el niño, Queso se une a Sangre, y los dos juntos degüellan a Jaehaerys, antes de usar un cuchillo para cercenar la cabeza y escapar con ella.[2]
Aunque Queso y Sangre logran escapar de la Fortaleza Roja por los pasadizos, Sangre es arrestado esa misma noche cuando trataba de dejar la ciudad por la Puerta de los Dioses, con la cabeza del príncipe en una alforja. Después de que Lord Larys Strong haga confesar a Sangre y este revele tener un cómplice, un cazador de ratas, el rey Aegon ordena la ejecución inmediata de todos los cazadores de ratas de la Fortaleza Roja, "Queso" entre ellos.
Los cuerpos son ahorcados en la muralla exterior de la Fortaleza Roja, donde las familias de los difuntos se congregan para llorarlos. Un ciudadano, Ulf, que se encuentra paseando por allí, también se topa con los cadáveres, y se perturba tras preguntar qué crimen cometieron los cazadores para ser asesinados, solo para que una anciana niegue que ellos hiciesen algo para acabar así. El fiel perro de Queso se sienta bajo su cuerpo para "velar" por él.[3]
Tras la Batalla de Reposo del Grajo, el principe Aemond se convierte en regente después de que el rey Aegon quede incapacitado para gobernar debido a sus heridas, y ordena descolgar a los cazadores de ratas de la muralla. Bajo la supervisión de Ser Criston Cole, el cuerpo de Queso es arrojado a una carreta junto al de otros antes de ser llevado a algún lugar desconocido. Su perro, que aun vela por el cuerpo de su amo, lo sigue.[4]
Referencias[]
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