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Rego Draz fue un mercader y magíster de Pentos. Se convirtió en Consejero de la Moneda del rey Jaehaerys I Targaryen.[1]

Apariencia y Carácter

Se decía que Rego era un corrupto, que robaba al rey, y que el mismo Rego era más rico que el rey. Mostraba su riqueza vistiendo finas túnicas de seda, anillos de rubí y utilizaba un palanquín dorado para los transportes. Hacia el 59 d.C., Rego Draz se había vuelto un hombre bastante poderoso.

Rego adoraba a un pequeño ídolo que tenía en casa, que parecía una mujer embarazada con los senos hinchados y la cabeza de un murciélago.[2]

Historia

Rego Draz comenzó de la nada nada, pero poco a poco se fue convirtiendo en el hombre más rico de Pentos. Sin embargo, debido a su baja alcurnia, se le negó un puesto en el consejo de magísteres de la ciudad. Debido a que se había cansado del desprecio del resto de pentoshis, en el 50 d.C., Rego se alegró de aceptar la oferta del rey Jaehaerys I Targaryen, de venir a Desembarco del Rey y convertirse en el nuevo Consejero de la Moneda. Rego se mudó a la capital de Poniente con su familia y su fortuna, y Jaehaerys I le otorgó el título de Lord. Como era un señor sin tierras y castillo, se le apodó el Señor del Aire, lo que hacía mucha gracia al propio Rego.[3]

Aunque se le ofreció residencia dentro de la Fortaleza Roja en muchas ocasiones, Rego optó por vivir en una mansión en la Calle de la Seda. Nunca se casó, pero había engendrado tres hijos bastardos.[4][5]

Rego se desempeñó correctamente en su puesto, y fue uno de los hombres clave en la restauración de la economía del reino después de que las guerras del rey Maegor I Targaryen hubieran dejado la Corona gravemente endeudada. Llegó al Banco de Hierro de Braavos, contratando tres préstamos sustanciales. Con estos préstamos, la construcción de Pozo Dragón finalmente podría continuar. Junto con el rey Jaehaerys I, Rego abolió los impuestos comerciales profundamente infames de Lord Edwell Celtigar, anterior Consejero de la Moneda.[6]

Rego rápidamente se volvió tan impopular como lo había sido su antecesor, debido a la corrupción, su religión, su ascendencia y su riqueza. Cuando los impuestos sobre la seda, las especias y las almenas resultaron insuficientes para cubrir todos los gastos de la Corona, Lord Rego impuso un nuevo impuesto: una tarifa de entrada, requerida para pasar las puertas de la ciudad, con tarifas adicionales para animales y carruajes.[7]

Después de que Elissa Farman robase tres huevos de dragón de la Casa Targaryen y huyó de Rocadragón en el 54 d.C., Rego ayudó al Gran Maestre Benifer a comunicarse con sus agentes a través del mar para obtener noticias sobre los huevos, los dragones o la propia Elissa, resultando en vano. Ese mismo año, Rego sugirió sobornar a algunos de los hombres más devotos para asegurar que el nuevo Septón Supremo elegido fuese favorable para el rey, propuesta que fue desestimada.[8]

Durante el duro invierno del 59 d.C. y la subsiguiente plaga de los escalofríos, las hambrunas se expandieron por todo el continente. Un día, mientras viajaba en su palanquín a través de Lecho de Pulgas, Rego se encontró con una multitud hambrienta que enfureció al verlo. Lo sacaron de su palanquín y lo mataron, y lo culparon (como extranjero) por llevar la plaga a Poniente. Golpearon la cabeza de Rego con un adoquín de una de las nuevas calles que él mismo había ayudado a pagar, y le amputaron los dedos para quitarle las joyas. Al enterarse de la muerte de Rego, el rey encontró a los hombres responsables, y los hizo colgar de las murallas del castillo con sus entrañas colgando.[9]

Referencias

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